14 de marzo de 2007

Historia de la Cofradía de la Soledad

Hermandad de la Soledad y Santo Entierro. Orígenes y fundación

La cofradía de la Soledad, se remonta a la segunda mitad del S.XVI, cuenta con reglas desde 1574
[i]. Un año más tarde, lleva a cabo la fundación de su capilla, concretamente cuando García Ribera, Ministro Provincial de la Comunidad otorgó licencia para la edificación de ésta “a espaldas del refectorio deste convento comenzando desde la portería hasta la huerta[ii]”. La licencia obtenida especifica que la capilla debería de contar con retablo, reja y hornamentos cáliz de plata para llevar a cabo todas las actividades religiosas que en todo momento eran realizadas por los frailes menores “agora y en todo tiempo los sufragios, missas, bísperas, predicaciones y procesiones y todo lo demás que en la dicha capilla se vuire de dezir y celebrar se diga y celebre por los frayles de este dicho convento[iii].”

Se trataba de una construcción que discurría siguiendo un eje perpendicular acodado al de la iglesia del propio convento, abriéndose al atrio o compás del mismo, propiciando que años más tarde con la demolición del muro del compás, se conociera dicho espacio urbano como Plaza de la Soledad.

Por la documentación existente en el Registro de la Propiedad de Moguer se conoce las dimensiones y linderos de la capilla, esta se componía “de una nave principal de 28 mts de longitud, que parte de Este a Oeste, y 7,5mts de latitud y dos habitaciones, a el norte una, con frente a la calle o plazoleta que era el compás o entrada del Convento, con 5,86 mts de longitud, y latitud de 3,35 mts, y la otra, en el extremo opuesto, de 6 mts de longitud y 5 de latitud, sin corra; linde norte, casa de D. Francisco Thorices; sur, el referido convento de San Francisco; este huerta de D. Francisco Thorices; y oeste, la referida plazoleta, sin número
[iv]” (finca con nº de registro 1561, ff. 121v, del libro 14, tomo 39)

Diez años más tarde, en 1585, el Hermano Mayor de la Soledad, Antonio Rodríguez y los maestros albañiles Manuel Caraballo y Antón García
[v] suscribieron el contrato para la realización de una obra en la capilla, consistente en la modificación de su cúpula y el embellecimiento del edificio, quizás también para estar más en consonancia con las actividades religiosas que tenían lugar en ella.
La cofradía gozaba de gran devoción, ocupaba el 4º puesto de las advocaciones marianas preferidas por la población, y el primero en cuanto a advocaciones dolorosas según el estudio de las mandas testamentarias comprendidas entre 1671-1701 realizado por los estudiosos onubenses Lara Ródenas y González Cruz
[vi].

Muestra de esta preferencia devocional, son las mandas testamentarias. Este es el caso de Juana de Abreu que en 1617 dona a la Virgen de la Soledad un jubón de tela blanca y cien reales para ayuda a una corona
[vii], así como las memorias fundadas en 1784 por Dª Leonor Conde de una misa cantada el día 6 de abril de cada año en la Capilla de la Soledad, previa limosna de 15 reales[viii] y la realizada por Juana Martín la Mondragona que asignó en su testamento a la cofradía la cantidad de 1000 ducados a cambio de 22 misas cantadas cada año más 170 rezadas "dando de lismona por cada una dos reales y medio de vellón y el residuo que quedase de los redictos de dichos 1000 ducados se aprovechase para los gastos y necesidades de la cofradía[ix]"


Siglos XVIII-XIX

En 1800 sufre las primeras enajenaciones de sus bienes urbanos y rústicos, tal es el caso de la venta efectuada por D. Francisco González Cedreoza, abogado de los Reales Consejos, Corregidor y Capitán de Guerra y como Juez y en representación de la Cofradía de la Soledad, debido a que su Hermano Mayor, D. José Hernández Pinzón había fallecido, a Don Manuel Sánchez Toscano de 6850 cepas situadas en la finca conocida como La Rica junto con el pinar situado al sitio de la Junta del Molinillo
[x] conocido en el topónimo moguereño como Pinares de la Soledad.

La invasión francesa también afectó a la cofradía pues en su capilla, instalaron las tropas napoleónicas su cuartel general, este suceso junto la desamortización de 1836 hicieron que la cofradía perdiera su capilla. Trasladándose en un primer momento a la Iglesia Conventual de Santa Clara, para posteriormente, tras la petición efectuada por Ignacia Hernández Pinzón en 1852, trasladarse a la Parroquia
[xi], concretamente tuvo su altar en el testero de la fachada principal.
La cofradía de la Soledad, en el ámbito de la acción social destacó por el casamiento de doncellas huérfanas pobres, mediante la administración de patronatos. Concretamente tenía a su cargo la administración del que fundara Dª Teresa de la Torre, junto al Vicario de la Parroquial, Fracisco de Arjona Ximénez, al guardián del Convento de San Francisco, Pedro de la Torre y en la calidad de mayordomo de la cofradía, Francisco Chacón Enríquez, juntos llevaron a cabo numerosas dotes entre las que se destaca la del 27 de agosto de 1715, cuando se libra una carta de pago a favor de Francisco Romero casado con Mensía del Hoyo beneficiada de la memoria por la cantidad de 20 ducados para su casamiento[xii].

La cofradía de la Soledad estuvo afectada directamente por la política religiosa llevada a cabo por Carlos III, al prohibir que se realizasen estaciones de penitencia una vez puesto el sol. A lo que sus Hermanos Mayores, Manuel Cobano Arjona, titular del Santo Oficio en Moguer y D. José Hernández Pinzón recurren al Supremo Consejo de Castilla el 14 de mayo de 1782 para que le fuera anulada dicha supresión debido a que la cofradía se recogía media hora después de la oración “por no ser corta la estación ni ligeros los pasos”, quedando el recurso en un intento fallido al mantenerse tal prohibición sin distinción alguna
[xiii]. Esta supresión trajo como consecuencia, la modificación de la estación de penitencia de la cofradía en detrimento de las limosnas que recibía por ello, por lo que pudiera apuntarse que la citada supresión fuera en parte la causante de la crisis en la que sucumbió la cofradía que incluso dejó de hacer estación de penitencia dos años hasta producirse la fusión con la cofradía de la Vera+Cruz.
Ambas cofradías se vieron inmersas en una crisis a pesar de su fusión, pues esta no fue aceptada por el clero, no reconociéndola como una sola cofradía, pues había sido aprobada por una autoridad civil en vez de por una eclesiástica. Por tanto no se le reconocía su antigüedad en los diversos actos, ni sus tradiciones ni su organización hasta dar lugar a más de un enfrentamiento, con el clero y la autoridad municipal moguereña, al prohibirse la estación de penitencia de las cofradías ya fusionadas en la Iglesia de Santa Clara. Posteriormente en los sucesos del 36 fue una de las cofradías más afectadas al perder no solo sus imágenes y patrimonio artístico, sino también su archivo que por aquel entonces se encontraba en un armario en la Parroquia.

NOTAS


[i] DÍAZ DOMINGUEZ, Manuel. La devoción hecha historia. La Soledad y Ntro Padre Jesús Nazareno: cofradías penitenciales de Moguer. Semana Santa. Anuario de Cofradías 1999. Moguer: Fundación Municipal de Cultura, 1999. P. 37.

[ii] ROPERO REGIDOR, Diego. La cofradía de la Soledad en las fuentes locales. En: Soledad 25 Aniversario: boletín informativo Hermandad del Stmo. Cristo de la Vera+Cruz. 1992. P. 22

[iii] Ibidem.

[iv] PRADA, Luis Manuel de. La antigua ermita de la Soledad en el plano del convento de San Francisco de Moguer. En: Revista Montemayor 1997. Moguer: Fundación Municipal de Cultura, 1997. P 29.

[v] RODRIGUEZ LIAÑEZ, Laureano. El contrato de la obra de la capilla de la Soledad. En: Soledad 25 Anivesario: boletín informativo de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Vera+Cruz 1997. P. 24.

[vi] LARA RÓDENAS, Manuel José de, GONZALEZ CRUZ, David. Piedad y vanidades en la ciudade Moguer. Un modelo de mentalidad religiosa y ritual funerario en el barroco de 1700. En: Huelva en su historia 2. Huelva: Servicio de Publicaciones del Colegio Universitario de La Rábida, D.L. 1998. P. 539.

[vii] DIAZ DOMINGUEZ, Manuel. La devoción hecha historia… Op. Cit. P. 37.

[viii] A.H.M. Fondo Municipal., Leg 1126.

[ix] ROPERO REGIDOR, Diego. Las cofradías de penitencia en Moguer… Op. Ci. P. 7

[x] A.H.M. Protocolo, secc Moguer, E.P. Bernabé Antonio Monroy, año 1800-1804, ff. 154r-160v Sign. 273.

[xi] A.D.H. Asuntos Despachos Moguer. 1847-58. En: La devoción hecha historia. La Soledad… Op. Cit. P. 37.

[xii] A.H.M. Protocolo, secc Moguer, E.P. Gaspar de los Reyes, año 1714-1715 ff 178r. Sign. 175.

[xiii] RODRIGUEZ LIAÑÉZ, Laureano. Dos expedientes sobre Moguer de la Frontera en la Sección de Consejos del Archivo Histórico Nacional. En: Revista Montemayor 1996. Moguer: Fundación Municipal de Cultura, 1996.

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